Mediante esta actividad hemos podido observar como funciona un centro educativo del país germano así como su organización, metodología, alumnado, relación del profesorado, etc. Queremos hacer una mención especial a los profesores Tim Wessel y Florian Kozieky ya que fueron los profesores encargados de enseñarnos y dirigirnos durante nuestra estancia.
El Gesamtschule Meiderich se encuentra situado a 20 minutos en tranvía del centro de Duisburg. Está enclavado en un barrio donde la población de aproximadamente 45.000 habitantes es mayoritariamente de origen extranjero. Entre las principales naciones de origen se encuentran Turquía, Polonia, Afganistán, Kurdistán, Irak, Siria, Bulgaria, etc.
El centro cuenta con 1200 alumnos aproximadamente de 12 a 19 años y 120 profesores. Asimismo existe una escuela con el mismo nombre situada a escasos 15 minutos de distancia donde acuden alumnos de cursos precedentes.
Lo primero que nos llamó la atención es que sus alumnos provienen de cerca de 45 nacionalidades diferentes y entre ellos se encuentran niños refugiados de países en guerra como Siria o Irak. Igualmente, dicha diversidad la observamos entre los profesores ya que conocimos a profesionales que impartían diferentes asignaturas cuyo origen de nacimiento no era el alemán.
A pesar de la diversidad existente no observamos ningún tipo de problema entre los alumnos. Los profesores nos indicaron que se trabaja mucho la integración de las diferentes culturas y en cuanto aparece un problema, aunque sea mínimo, se ataja inmediatamente.
La primera impresión cuando entramos en el centro fue la de no observar a los alumnos con los móviles en las manos. El centro ha declarado una tolerancia cero al uso de estos dispositivos tanto dentro de las instalaciones como en los diferentes patios. Únicamente se permite su uso por motivos pedagógicos y, siempre y cuando el profesor lo autorice.
La educación obligatoria en Alemania abarca hasta los 18 años y en los centros de Secundaria, aquellos alumnos que quieren obtener su título de Bachiller para acceder a la Universidad deben permanecer hasta los 19 años.
El trato hacia los profesores es de usted y siempre utilizando su apellido. Apenas observamos problemas de disciplina dentro del aula y no consideramos grandes diferencias entre el comportamiento de los alumnos en GSM y las de nuestro centro.
A nivel metodológico y, a diferencia con nuestro sistema, queremos señalar la duración de las clases que son de 45’. Entre clase y clase tienen un descanso de 5’ y cada dos sesiones de 15’. La forma de enseñar, en general, es tradicional. Explicaciones directas del profesor con la ayuda de libros de texto o fotocopias, realización de actividades individuales o en grupo y puesta en común. Los alumnos se sientan en pupitres dispuestos en filas y, en general, suelen ser bastante participativos.
Otra de las diferencias estriba en la clasificación que realizan de los alumnos por niveles (alto, medio e inferior). Igualmente tienen un grupo equivalente a nuestra Formación Profesional Básica al que asisten alumnos que acuden al centro 3 veces por semana y 2 días a distintos centros de trabaja para realizar prácticas laborales (residencias de ancianos, guarderías, tiendas, etc.)
En cuanto a los alumnos de educación especial, el centro cuenta con un aula relativamente grande donde atienden a aquellos alumnos con necesidades educativas especiales. En el momento en el que entramos al aula había dos alumnos con espectro autista realizando actividades de apoyo. Cada uno de estos alumnos tiene una especie de alumno-tutor que le ayuda a manejarse en el centro. Una de los aspectos que más nos sorprendió fue la existencia de dos perros de la profesora de educación especial que permanecen en el aula como parte de un programa de carácter terapéutico. Los alumnos si acaban su tarea o están muy cansados pueden jugar con ellos un rato o darles de comer. De esta forma se crean lazos afectivos que consolidan la personalidad del alumno.
El miércoles 12 de diciembre nos llevaron a una granja que es gestionada por el centro. Esta antigua granja se encargaba de preparar la comida de las antiguas fábricas siderometalúrgicas de la zona. Tras la reconversión industrial pasó a manos de la escuela que la utiliza para llevar a cabo actividades con sus alumnos. Dispone de un edificio con varias salas donde realizan talleres de ciencias o tecnología y una cocina donde los propios alumnos elaboran recetas. En el exterior tienen un huerto donde cultivan hortalizas y plantas. Igualmente poseen gran cantidad de animales (vacas, burros, cerdos, ocas, caballos, etc.) que sirven para que los alumnos tengan contacto directo con ellos y aprendan cómo y con qué alimentarles.
Como conclusión queremos señalar la especial acogida que tuvimos por parte del director y de los profesores del centro ya que en todo momento estuvieron pendientes de nosotros y hacer nuestra visita los más fructífera posible. Destacar la importancia y necesidad de mantener los programas Erasmus+ ya que facilitan el conocimiento de otros sistemas educativos, diferentes metodologías y, sobre todo, facilitan el crecimiento profesional de todos aquellos que tenemos la ocasión de llevar a cabo estas experiencias.